El Abad

Un grupo de monjes tenía una gran duda, y resolvieron acercarse al superior y le preguntaron: Maestro Abad ¿por qué las inclinaciones malvadas se apoderan fácilmente de un hombre y las buenas son difíciles y siguen siendo frágiles en él?

¿Qué pasará si una semilla sana se deja al sol y una enferma se entierra en el suelo? Preguntó el Abad

“La buena semilla que queda sin tierra morirá al no tener alimento, y la mala semilla germinará, creciendo enferma y dando frutos muy malos”, respondieron los monjes.

“Esto es lo que hace la mayoría de las personas: en lugar de hacer las buenas obras en secreto y elevar profundamente los buenos ideales, hacen alarde de ellas y las destruyen”. Y la gente -a su vez- esconde sus defectos y pecados para que otros no los vean, muy dentro de sus almas. Allí crecen y destruyen al hombre en su corazón.

Los monjes agradecieron al Abad por la lección y se retiraron meditando.

Autor Anónimo

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s