Las Acciones Hablan Más que las Palabras

Uno de mis cursos de pregrado en la universidad fue “Cultura siberiana y subártica”. Elegí esto porque siempre me había preguntado cómo alguien podría sobrevivir en un clima tan frío y duro.

Nuestras primeras clases se centraron en cómo los habitantes de esa región construyeron su refugio, a saber, los iglús. Como resultado, la clave para sobrevivir allí es construir un iglú con una base firme. Los bloques de hielo deben apilarse en un sitio que proporcione una base sólida, sólida y helada. Sin esta base, el iglú no permanecerá de pie; resbalará y colapsará, dejando a los habitantes en peligro.

Al igual que el firme fundamento del iglú, Jesús es el fundamento de nuestra supervivencia final: la redención. Escucharlo es la primera acción que debemos tomar para ingresar al Reino celestial.

Nos dice que solo aquellos que hagan la voluntad de Dios entrarán al Reino de los cielos, no solo aquellos que digan su nombre. Es haciendo la voluntad de Dios que “nos refugiamos” en su reino; nuestras acciones son la base, revelando obediencia y respeto, no simplemente “pronunciando las palabras”.

¿Cuánto más claro podría Jesús decir que “las acciones hablan más que las palabras”? ¡Y qué hermosa dualidad, ya que el Padre y el Hijo, juntos, nos dan la clave para la vida eterna! Reflexión basada en Mateo 7:21, 24-27
REGINA LAWLOR ANDREWS

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