Cuento de Navidad

He aquí un cuento realmente interesante, lo escuché el año pasado y no recuerdo quien lo contó, pero parece que se trata del Padre Santiago Martin, así que, a él la autoría. Lo voy a escribir de memoria, así que, puede diferir un poco.

Erase una vez seis reyes magos, de quienes sólo conocemos los nombres de tres de ellos, así que, a los desconocido los llamaremos A, B y C. Eran los más inteligentes y los más sabios de la famosa corte de Babilonia, tierra de los ziggurats, las famosas torres para observar los astros. Eran los mejores líderes que  han existido, como se diría actualmente: lo mejor de lo mejor.

Uno de ellos, Melchor, descubrió un cometa, posiblemente al que ahora lo conocemos como Halley. Era una estrella errante que anunciaba el nacimiento de un salvador.

cometa-halley-e1561941524678

Melchor, tenía sangre aventurera, por lo que propuso ir a donde lleva la estrella y encontrar a ese salvador anunciado.

Entonces A, dijo que había perdido la fe, que en realidad nunca la había tenido. –Soy un sabio y el más sabio de todos y yo ya no creo en Dios, -dijo muy seguro de sí mismo, –Y al no poderlo tocar y demostrar su existencia, ya no creo en nada de esas cosas, por lo que a mi me toca, no voy. -insistió. Este denominado A, era el SABIO.

Al oír ésto, B tomó la palabra. Yo si creo en Dios, pero realmente estoy cansado y no sabemos a donde nos lleve esa estrella errante, a lo mejor nos lleva donde están los judíos; esos judíos son muy extraños. Tienen una moral muy exigente. Este era el cómodo y NO QUERÍA EXIGENCIAS

Entonces habló C, –Yo tampoco voy. Yo no voy porque perdí a mi hijo. He rezado mucho, vosotros sabéis cuánto y, además entregué mucho dinero a los sacerdotes y Dios no me ha ayudado para nada, por un acto de justicia, no voy. C estaba ENOJADO CON DIOS.

Los otros tres reyes dijeron a A. -Tu presumes que eras mejor estudiante que nosotros, pero te has olvidado de un detalle. ¿Te acuerdas de los jamones ibéricos y del delicioso vino de esas tierras de Hispania, que tu padre regalaba los maestros para que tu tengas buenas notas? Mira, un verdadero sabio y buscador, tiene que arriesgar y no cerrarse a lo desconocido. ¿O es que lo sabes todo? 

Melchor dijo, yo sí voy. Quizás puedo estar equivocado, pero qué importancia tiene eso. Un sabio debe arriesgar para encontrar la verdad. Y además, le voy a llevar un regalo, Incienso, que es la FE.

Luego Gaspar se dirigió a B. -Te comprendo, pero yo también perdí a una persona que quería mucho. Te voy a hacer una pregunta ¿Y si es verdad que este salvador existe? Tu dices no tengo nada que ganar, yo digo tengo muy poco que perder y todo por ganar, Yo le voy a llevar mirra, porque significa la esperanza. Esperanza en algo más y en una vida futura mucho mejor. ESPERANZA

Balthazar, se dirigió a C, -He estado ahorrando y tengo un poco de oro y yo sé que los pobres necesitan ayuda. ¿Y si el mesías es un pobre? va a necesitar de mi ayuda. Le voy a regalar oro, y le voy a dar mi caridad. CARIDAD

Luego de un largo viaje, entre errores y todo, al fin llegaron a Jerusalem, y por andar despistados se fueron dar al palacio de Herodes. Y le contaron al rey muchas cosas, y éste rey Herodes estaba muy interesado en saber donde iba a nacer ese salvador anunciado. Los envió a Belén con la condición de que regresaran a contárselo a él, todos los detalles posibles.

Y tuvieron una gran sorpresa cuando encontraron al niño y a la virgen María en un pesebre. En una simple cueva para albergar animales domésticos.

reyes-magos-3_20104227_20190103124111

Melchor le ofreció al niño su Fe, representada en el incienso

Gaspar, le ofreió su esperanza, representada en la mirra, y,

Baltazar le ofreció su Caridad, representada en el oro.

Una vez hecho ésto, regresaron, y por una visión angélica, evitaron a Herodes y regresaron directo a Babilonia.

Cuando llegaron a la corte de Babilonia, los otros tres se les acercaron a preguntar que había sucedido, esperando que les dieran la razón. Pero se encontraron con tres sabios que casi no podían hablar, pero su cara brillaba de una manera espectacular. Era como si tuvieran la luz del sol en su cara. Cuando lograron hablar, fue Melchor el que inició:

Yo me arriesgué, y para sorpresa, sobretodo de A, he encontrado algo que no me lo esperaba, he encontrado que Dios es amor. Ya no tengo dudas sino certezas.

Gaspar dijo algo parecido. –Fui a ofrecer esperanza, pero ahora estoy seguro que hay vida eterna. Aquella persona cercana a mi que murió, sé que está viva. Y tu pariente C, también está vivo.

Baltazar dijo: -Yo hice un esfuerzo llevando lo poco que tenía para ayudar y acerté,porque son pobres, pero lo que he recibido no se puede pagar con oro. He comprendido que el que da recibe mucho más de lo que ofrece.

Entonces, es el momento de convertirnos, cada uno de nosotros, de A en Mechor, de B en Gaspar y de C en Baltazar. En la certeza del amor de Dios, esa certeza que nos da la fuerza para seguir a Jesucristo por siempre.

cometa-halley

Donativo

$5.00

Un comentario sobre “Cuento de Navidad

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s