28 de Febrero Cuaresma – Reflexión

Isaias 58, 1-9

Esto, más bien, es el ayuno que deseo. (Isaías 58, 6)

Los israelitas tenían tanta reverencia por la santidad de Dios que, tenían mucho cuidado de seguir reglas específicas cuando iban a adorar al Templo. Antes de la oración, por ejemplo, tenían que realizar ciertos rituales de limpieza. Se abstenían de ciertos alimentos para diferenciarse lo más posible de las naciones vecinas. Ayunaban en el Día de la Expiación para demostrar su arrepentimiento por sus pecados. Incluso agregaron ayunos ceremoniales para intensificar su adoración e intercesión.

¡Imagina el poderoso testimonio que estos actos dieron de la santidad de Dios! Al mismo tiempo, sin embargo, tales actos de reverencia corrían el riesgo de convertirse en formalidades externas, estrategias con las que la gente solía asegurarse de que Dios respondiera a sus oraciones. Luego, cuando salían del Templo, simplemente volvían a seguir sus caminos egoístas.

En la primera lectura de hoy, Isaías responde a este enfoque equivocado. Él le dice a la gente sobre el tipo de ayuno que Dios desea. No condena el ayuno, por supuesto; simplemente no quiere que lo separemos de su verdadero significado: reverencia a Dios expresada en el amor al prójimo.

Dios no da reglas solo para ver cuán obedientes podemos ser. Él las da como herramientas que pueden dar forma a nuestros corazones para llevarnos y hacernos como él. El objetivo del ayuno y la abstinencia durante la Cuaresma es adoptar la forma de ver y actuar de Dios: hacer sacrificios voluntariamente para amar a otras personas. ¿Es bueno ir a misa y confesarse regularmente, ayunar y dar a la caridad y evitar el pecado grave? Usted apuesta. Pero Dios quiere que observancias como éstas se conviertan en actos vivos y tangibles de amor.

Dios le ofrece la misma oportunidad que le ofreció a los israelitas. Está describiendo el tipo de ayuno que pondrá una sonrisa en su rostro. No está oculto, no es misterioso y no es místico. De acuerdo, tampoco es fácil. Pero sabemos lo que nos está pidiendo, y solo tenemos que descubrir cómo hacerlo. En la oración de hoy, pídale al Espíritu Santo que le ayude a encontrar una manera de practicar este tipo de ayuno concreto: ¿Conoce a alguien que está atado, oprimido, hambriento, sin hogar o desnudo? Acércate a ellos y “tu luz brotará como el amanecer” (Isaías 58: 8).

“Señor, ayúdame a hacer el ayuno que deseas”
► Salmo 51, 3-6, 18-19 Mateo 9, 14-15

cuaresma 28 febrero 2020

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