3 de Marzo – Reflexión de Cuaresma

3 de marzo Mateo 6: 7- 15

 Y orando, no sean habladores como los gentiles (Mateo 6: 7)

¿Alguna vez has visto a un niño pequeño jugando con un clasificador de formas? Es un juguete común con bloques con forma de triángulos, cuadrados o círculos, con los orificios correspondientes para que pasen los bloques. El concepto es muy simple y, sin embargo, hasta que el niño haya practicado y desarrollado la coordinación, puede ser difícil para él alinear las formas correctamente para que quepan en los agujeros.

A veces la oración puede ser como tratar de encajar el bloque correcto en el agujero correcto. ¿Cómo se supone que debo rezar? ¿Por qué debo rezar? ¿Qué es la oración exitosa? Jesús lo resumió en sus elementos esenciales: que sea con sencillez y persistencia. Alineate con Dios y su plan. Eso es lo que nos enseñó en la oración del Señor. Este pasaje familiar de la Escritura no es solo una hermosa oración, sino que nos enseña lo que debería ser la oración.

Por ejemplo, más palabras no siempre se traducen en una mejor oración. De hecho, cuanto menos hablamos, más tiempo tenemos para escuchar a Dios. Algunas veces nuestras palabras, aunque sean bien intencionadas y devotas, pueden ahogar las palabras que Dios quiere decirnos.

Con tranquilidad y sencillez podremos alinearnos con la voluntad de Dios y sus pensamientos. Podemos adorarlo (“santificado sea tu nombre”) y someternos a lo que él quiere (“que se haga tu voluntad”). Podemos confiar en Él para proveernos (“danos hoy nuestro pan de cada día”) y re-alinearnos con Él y con otras personas cuando nos hemos quedado cortos (“perdónanos … como perdonamos”). Y podemos pedirle humildemente su protección (“líbranos del mal”).

¡Esa es la clave para la oración “exitosa”! A medida que pasamos tiempo con Dios, nos comprometemos a seguir su voluntad y escuchamos atentamente su voz en nuestros corazones, en esa medida nos hacemos más como Él. Nuestra adoración gana más profundidad. Nuestra confianza en Él se hace más profunda. Nuestro arrepentimiento cambia nuestros corazones y nuestras acciones. Como un niño que desarrolla sus habilidades, nos resulta más fácil colocar el bloque correcto en el agujero correcto. ¡Y nos acercamos al Señor en el proceso!

“Jesús, gracias por enseñarme a orar con sencillez. ¡Ayúdame a seguir tu ejemplo!”
► Isaías 55: 10-11 Salmo 34: 4-7, 16-19

cuaresma 3 de marzo 2020

 

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