4 de Marzo – Reflexión de Cuaresma

Jonás 3: 1-10

La gente de Nínive … proclamó un ayuno y todos, grandes y pequeños, se vistieron de cilicio. (Jonás 3: 5)

Se estima que solo alrededor del ocho por ciento de las personas que hacen resoluciones de Año Nuevo se adhieren a ellas. Hay varias razones para esto. Las personas tienden a establecer objetivos que son demasiado generales, como “perder peso” o demasiado difíciles, como “correr veinte kilómetros por día”. Otra razón puede ser que no se sienten conectados con otras personas que comparten objetivos similares. Pueden sentir que al final, es una lucha solitaria que no parece valer la pena.

Es impresionante lo rápido que la gente de Nínive respondió al mensaje de Jonás. Obviamente, se tomaban en serio el cumplimiento de su objetivo de arrepentimiento. Pero, ¿qué crees que los motivó? Es evidente que los Ninivitas estaban juntos en esto. Todos ayunaron y todos hicieron penitencia. Esto es seguramente lo que les ayudó a mantener su determinación.

Eso es algo que deberíamos considerar también. Es posible que recientemente hayamos hecho resoluciones de Cuaresma. Hacemos estas cosas para poder dejar atrás nuestros comportamientos pecaminosos y acercarnos a Dios. Pero es posible que ya tengamos dificultades para mantener algunos de ellos.

Si ese es el caso, es posible que deba cambiar un poco su estrategia. Encuentre a alguien que quiera unirse a usted en sus prácticas de Cuaresma. Quizás haya decidido que quiere rezar el Rosario todos los días. Tal vez su cónyuge podría unirse a usted en oración cada noche antes de acostarse. Es posible que haya decidido ayunar desde el almuerzo una vez por semana. Es posible que pueda encontrar un compañero de trabajo que también esté dispuesto a ayunar y caminar con usted.

Aquí hay otra estrategia que puede ayudar: pídale a un amigo que lo aliente y lo haga responsable. Esa persona podría darle una llamada telefónica y una charla animada cada semana para ver cómo le va. Podría hacer lo mismo por ellos.

No esta solo; usted es parte del Cuerpo de Cristo. Hay muchos más incentivos para mantener el rumbo cuando tiene a otras personas corriendo la carrera con usted.

“¡Señor, dame la humildad para llegar a mis hermanos y hermanas en busca de ayuda y aliento!”
► Salmo 51: 3-4, 12-13, 18-19 Lucas 11: 29-32

cuaresma 04 de marzo 20

 

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