10 de Marzo – Reflexión de Cuaresma

10 de marzo

Isaías 1, 10, 16-20

Ven, arreglemos las cosas, dice el Señor. (Isaías 1:18)

Dios no desmenuza ninguna palabra aquí. Hablando a través del profeta Isaías, lamenta que su pueblo elegido haya cometido pecados que son “como escarlata” (Isaías 1:18). ¡Esa es una imagen bastante fuerte! Pero además de llamarlos, Dios también les ofrece la oportunidad de arrepentirse y cambiar. Suena como un padre severo pero amoroso cuando dice: “Vamos, arreglemos las cosas” (1:18).

La palabra hebrea para “arrepentimiento”,  que Isaías hubiera usado, es teshuvá o metanoia en griego. Literalmente significa retroceder o dar la vuelta e ir en una dirección diferente. Esta palabra, junto con la profecía de Isaías hoy, nos muestra que el arrepentimiento no se trata solo de reconocer nuestra culpa y confesarla. También significa “arreglar las cosas” al tomar algún tipo de acción.

¿En qué áreas de tu vida podría el Señor invitarte a darte la vuelta? Puede ser útil utilizar un examen de conciencia. Mientras oras, el Espíritu Santo puede mostrarte algunas cosas pequeñas: áreas de tu vida en las que estás tentado a pasar por alto o excusar. O puede mostrarte algo más grande que afecta a otras personas y requiere un cambio significativo.

Lo que sea que el Señor te recuerde, llévalo a la Confesión. Sé abierto y minucioso en lo que le dices al sacerdote. Recibe el perdón de Dios y luego trata de “arreglar las cosas”, incluso si eso significa dar el primer paso. Podrías estar tratando de reparar una relación haciendo una llamada telefónica difícil. Podría ser admitirle a tu cónyuge un área de lucha para que él o ella pueda apoyarte mientras intenta cambiar.

Nunca es demasiado tarde para arrepentirse y pedirle a Dios que te ayude a volver a él. ¿No es por eso que Dios envió a su Hijo, Jesús? No importa lo que hayas hecho, puedes ser “blanco como la nieve” (Isaías 1:18). Y con la gracia que viene con este sacramento, encontrarás la fuerza para cambiar las cosas.

No dejes la misericordia de Dios sobre la mesa. Anímate y ven limpio para que él pueda limpiarte. Luego, con su ayuda, puedes hacer las cosas bien.

“Señor, ¿cómo te gustaría que arreglara las cosas?”
Salmo 50: 8-9, 16-17, 21, 23 Mateo 23: 1-12

cuaresma-3-de-marzo-20

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s