11 de Marzo – Reflexión de Cuaresma

11 de marzo

Mateo 20, 17-28

A El Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir. (Mateo 20:28)

Nombre un cuento de hadas, una novela o una película en la que vea al rey abriendo las puertas de su palacio para invitar a la gente a entrar y poder verlos. ¿O qué tal un monarca que sale a la aldea a cocinar y cenar con sus súbditos? Probablemente no podrá pensar en muchos. Por lo general, se elogia a la realeza y la gente común que se inclina para servirlos.

No es así con el Reino de los cielos en el que Jesús entró. Puede ser el Rey de reyes y Señor de señores, pero “no vino para ser servido sino para servir” (Mateo 20:28). Repetidamente vemos a Jesús evangelizando a los pobres, comiendo con pecadores y recaudadores de impuestos, además, sanando a los enfermos. ¡Incluso en la noche de su traición, lo vemos lavando los pies de su traidor! Pero el colmo del servicio de Jesús para nosotros, fue cuando él dio su vida en la cruz para que pudiéramos reconciliarnos con el Padre. Y lo hizo todo por amor, amor por cada uno de nosotros.

El ejemplo de Jesús nos muestra que, en esencia, el servicio es una forma en que se expresa amor. Cuando servimos en lugar de exigir que se nos sirva, le damos a Jesús la oportunidad de dar forma a nuestros corazones para que podamos llegar a ser más como Él. También continuamos su trabajo de marcar el comienzo del Reino de los cielos en la tierra, porque es a través de nuestro servicio amoroso, que reflejamos el amor de Dios a las personas que nos rodean y damos testimonio del Evangelio.

Probablemente usted ya sirva de muchas maneras. Pero pregúntese: “¿Cómo expresa mi servicio y mi amor por las personas que me rodean? ¿Qué revelan mi comportamiento y tono de voz hacia ellos acerca de la forma en que veo el llamado de Jesús a servir? ¿Hay alguna manera de mostrarles? ¿Más compasión o más consistencia? ¡Siempre hay margen de mejora! Siempre hay espacio para aumentar su visión del servicio como un privilegio y no una carga.

¿Quieres ser más como Cristo? Entonces deje que le convierta en un sirviente según su propio corazón, siempre ansioso por servir como Él lo hizo.

“Señor, ¿cómo puedo amar a tu gente hoy a través del servicio?”
Jeremías 18: 18-20 Salmo 31: 5-6, 14-16

cuaresma 04 de marzo 20

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