30 de Marzo – Reflexión de Cuaresma

30 de Marzo

Sólo bondad y benevolencia me acompañan todos los días de mi vida. Salmo 23, 6

¿Cómo es ser “seguido” por la bondad y la benevolencia? Un sentido de la palabra hebrea para “seguir” es “perseguir”. Eso puede sonar bastante negativo. Puede hacerte pensar en un policía persiguiendo a un criminal o un perro persiguiendo a un gato.

Pero “seguir” también puede significar “alcanzar” o “atender de cerca”. Mientras que “perseguir” puede despertar temor, la búsqueda de Dios produce esperanza. Es implacable solo en su deseo de traernos bondad. Nos persigue sin cesar con solo las mejores intenciones.

A veces puede ser difícil creer esa verdad, especialmente cuando enfrentamos situaciones difíciles o pruebas. En esos momentos, el miedo y la ansiedad parecen ser las únicas cosas que nos siguen. O podemos dejar de ver la bondad y la benevolencia de Dios atendiéndonos de cerca, cuando la confusión y las demandas de la vida diaria parecen abrumadoras.

En la primera lectura de hoy, Susana es falsamente acusada se enfrenta a la pena de muerte. Sintiéndose impotente, ella grita: “Oh Dios eterno …” (Daniel 13, 42). Y el Dios eterno le responde. Su bondad y amabilidad la “persiguen” en la persona de Daniel, que recita palabras sabias, realiza un examen astuto y obtiene su perdón. Susana no había estado sola en ese jardín cuando dos viejos intrigantes la atraparon; La bondad y la benevolencia de Dios habían estado justo detrás de ella, siguiendo sus movimientos.

La bondad y la benevolencia de Dios también te siguen de cerca. Quizás te contactarán a través de otra persona, ya que así fue con Daniel para ayudar a Susanna. Puedes verlos con una palabra amable en el momento justo, o una pequeña muestra de afecto de parte de tu cónyuge, o un conocimiento sabio para resolver una situación difícil y apremiante. Incluso si la dificultad que enfrentas no se resuelva de la manera que esperabas, aún puedes confiar, en que verás la bondad y la benevolencia de Dios manifestadas en el momento justo y de la manera correcta. Sobre todo, sabes que pase lo que pase, puedes contar con que el Señor te atenderá de cerca, no solo en situaciones desesperadas, sino todos los días de tu vida.

Ayúdame, Señor, a reconocer tu bondad y amabilidad en los acontecimientos de mi vida hoy”.
Daniel 13: 1-9, 15-17, 19-30, 33-62 Juan 8: 1-11
cuaresma-13 marzo

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