Desde el exilio

Es de grandes volverse loco en este mundo de cuerdos…

Estaba callado mirando un horizonte sin montañas, y solo el sol secó sus lágrimas.

Lágrimas de espíritus desconocidos hasta ahora, 
demonios que no quieren una identidad.
Solo eso, demonios...

Una atmósfera desnuda y calmada buscando la lujuria de un recuerdo…

No es nada, esto también pasará le dijo un mendigo,
un dios de media calzada recordando sueños...
ángeles que se sumen en bondades alcohólicas

Es de sabios volverse necios en este mundo de locos…

Cada mañana con un sol diferente, cada sol con un sueño distinto, 
¡Qué mortal suceso de pensamientos lúgubres!
En su cabeza no cabían los sueños de la infancia,
estaban perdidos en el laberinto de la distancia

Ahora todo era cemento en piedra con papel y tijera, todo se volvió una apuesta a sobrevivir el día que llama a la batalla…

Cada momento es un llamado a la ausencia, cada lugar una llegada a la nada…

Es recordar el frío de la montaña mientras se congela con la nieve, 
es amar el café de altura mientras bebe un «starbucks»,
es de cuerdos cada sueño, es de locos cada cadena.

Cada palabra pronunciada es un misterio para los nativos…

2 comentarios sobre “Desde el exilio

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