John Adams

JOHN ADAMS 1735-1826 Presidente 1797-1801

Cuando se investiga sobre el segundo presidente de los Estados Unidos, suele uno encontrarse con una opinión casi generalizada sobre él: Sus biógrafos e investigadores, nos dicen que fue «un presidente triste»

La razón es muy simple, porque hasta el propio carácter de John Adams era irritable, es lo que nosotros diríamos «cascarrabias», pero tenía razón para serlo. ¿Se imaginan ustedes siempre siendo el segundo al mando? como con esa frase coloquial que utilizan los estadounidenses y tan patética de el «el segundo violin» de alguien, pues sí, John Adams fue el segundo violín de George Washington, tan grande el primado de la independencia de los Estados Unidos que, literalmente, era muy difícil romper su hegemonía, y John Adams, sin embargo de su gran valor, tampoco pudo hacerlo. Así que, se puso triste. Es que se llegó al extremo que en el mismo acto de tomar posesión de su presidencia, la multitud aclamaba a Washington. Los funcionarios a sus espaldas, lo llamaban «Su Redondez». Él escribió amargamente a su esposa: «Él [Washington] parecía disfrutar de un triunfo sobre mí. Me pareció oírle decir: ‘¡Ay! ¡Estoy bastante fuera y tú bastante dentro! ¡Vea cuál de nosotros será el más feliz!» Al igual que Washington y Alexander Hamilton, Adams era federalista, el partido que representaba a la antigua aristocracia colonial. No era un partido popular y murió cuatro años después cuando Adams fue derrotado por Thomas Jefferson, nada menos que su propio vicepresidente.

John nació en Quincy, del estado de Massachusetts, en el grabado que se encuentra sobre este texto, podemos mirar la casa que está a la derecha, ahí precisamente nació el segundo presidente. Nació en una buena familia, muy trabajadora y moral. Su padre era un pequeño agricultor que complementaba su trabajo con la zapatería, oficio muy loable en cualquier época. John, cuando cumplió los quince años se fue para Harvard, en donde, sin embargo de sus buenas dotes intelectuales, fue clasificado según la nobleza de su familia, ocupando el puesto catorce en un listado de veinticuatro estudiantes. Una vez graduado, se mudó a Worcester, en donde enseñó en la escuela, trabajo que combinaba con sus estudios para abogado. Ya graduado regresó a casa y se pudo a trabajar de agricultor y abogado en sus tiempos libres. John era un diamante en bruto y aprovechó la total oposición a la Ley del Timbre para tomar la batuta en su contra. Presentó un caso tan bien estructurado, presentándola como una ley que violaba muchos de los derechos del pueblo, y fue tan aceptada su exposición que Gran Bretaña adoptó sus resoluciones en toda la colonia basándose en aquella disertación. Adams resultó ser un excelente expositor y académico de los derechos y la Ley.

Aunque era un patriota dedicado a la causa estadounidense, tuvo el valor suficiente para defender al capitán británico, Thomas Preston, acusado de asesinato en la Masacre de Boston. Adams fue respetado, aunque nunca popular. El pueblo de Massachusetts lo envió al Primer Congreso Continental en 1774. Ayudó a redactar la Declaración de Independencia y durante la Revolución fue comisionado en Francia y ministro en Holanda.

Las casas de los Adams en Quincy (arriba), que fueron construidas alrededor de 1675, fueron compradas por el padre del segundo presidente y permanecieron en posesión de sus descendientes hasta 1940, cuando fueron transferidas a la ciudad de Quincy. John, como se señaló, nació en la casa de la derecha, conocida como la cabaña. A la muerte de su padre en 1761, John heredó la otra casa, donde nació su hijo John Quincy Adams, el sexto presidente, en 1767. Restaurados y reparados, los dos lugares de nacimiento contienen muchos de los muebles originales y ahora son santuarios nacionales.

Entre los comisionados de paz estadounidenses que firmaron el Tratado de París en 1783 (abajo) para poner fin a la Revolución estaban John Adams (sentado, a la izquierda); John Jay, primer presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos (extremo izquierdo); y Benjamin Franklin (centro). El artista Benjamin West no pudo terminar esta pintura porque el comisionado británico murió antes de su finalización sin dejar una imagen de sí mismo para que West la copiara.

La Familia de John Adams

Abigail Smith Adams, una mujer ingeniosa y atractiva, se casó con John en 1764. Era la esposa de un presidente y la madre de otro, y la primera estadounidense en presentarse en la Corte de St. James

John Adams sobrevivió a Abigail por ocho años y vivió para ver a su hijo instalado en la Casa Blanca. Murió el quincuagésimo cuatro de julio de 1826, el mismo día en que Thomas Jefferson exhaló su último suspiro.

La Casa del Presidente

Para construir el edificio de la sede del Gobierno de los Estados Unidos, se hizo un concurso, llamando a los mejores arquitectos de la época y a quien quiera hacerlo. El diseño ganador para “The President’s House” (arriba) fue presentado por irlandés James Hoban. Su diseño siguió el exterior del Palacio del Duque de Leinster en Dublín. La piedra angular se colocó el 13 de octubre de 1792 y fue el primer edificio público erigido en Washington. Hoban supervisó su construcción y fue criticado por su costo ($ 400,000) y su tamaño, “lo suficientemente grande”, dijo Thomas Jefferson, “para dos emperadores, un Papa y el Gran Lama”. Sin embargo, ese comentarios podría haberse debido a su frustración, por no haber ganado el concurso. ya que Jefferson presentó un diseño y quedó en segundo lugar. John y Abigail se mudaron ocho años después de que se colocó la piedra angular. La casa estaba sobre un pantano desolado. No había baños y había que llevar el agua a mano desde una distancia de cinco manzanas. “No teníamos la más mínima cerca, patio u otras comodidades”, escribió Abigail, “y la gran sala de audiencias sin terminar, convertí en una sala de secado”. No había escaleras dentro ni fuera y no había campanas de llamada “para ayudarnos en este gran castillo”.

CUANDO JOHN ADAMS ERA PRESIDENTE: El Capitolio de los Estados Unidos (derecha) tenía este aspecto, Washington tenía una población de 1.210, la nación en sí unos cinco millones, y la carretera entre Filadelfia y Washington atravesaba un desierto tal que John encuentra que Abigail se perdió en el camino.

En una guerra de disparos no declarada con Francia que duró dos años y medio, la Armada estadounidense tomó ochenta y cinco barcos franceses y perdió solo uno. A la izquierda, la fragata estadounidense Constellation obliga a L’Insurgente a rendirse, el 9 de febrero de 1799. El problema comenzó cuando Francia e Inglaterra estaban en guerra y ambos países se apoderaron de los barcos estadounidenses a voluntad.

Un fenómeno de la Administración Adams fue el Gran Avivamiento que barrió la frontera occidental de América, luego Kentucky y Tennessee. Sin suficientes ministros para servirlos, grandes multitudes se agolparon en las “reuniones sacramentales” y escucharon las exhortaciones de los discursantes y avivadores. Las reuniones iban acompañadas de ejercicios corporales como caer al suelo, llorar, gritar, escuchar, saltar y bailar. Un ejemplo de los ejercicios se muestran a la derecha.

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