DE LA CARTA DEL BEATO RICARDO DE SANTA ANAAL ALFÉREZ JOSÉ DE ADUNA

DE LA CARTA DEL BEATO RICARDO DE SANTA ANA
AL ALFÉREZ JOSÉ DE ADUNA
Nagasaki, 26 de marzo de 1619

Desde el día de Santa Lucía [13 de diciembre] hasta el de la fecha de ésta, andamos ya en los montes, ya en cavernas, ya metidos en hornos, y cuando muy descansados, en algún estrecho aposento o desván, adonde nadie puede encontrar con nosotros. La razón de tanto rigor es, haber venido mandato del Emperador, que en Nagasaki, por saber habían quedado algunos Padres y haber venido otros de nuevo de Namban, que en todo caso hiciese muy grande diligencia Gonrocu para prenderlos todos; y así una noche, a las dos de la mañana, dieron asalto a todas sus casas, donde solían acudir más de ordinario los religiosos; mas como nuestro Señor es el que nos guarda, no prendieron más que cuatro: dos de la Compañía y dos de Santo Domingo, y dos desde el año pasado están también en prisión con ellos, que son, el Padre Fray Apolinar Franco y el Padre Fray Thomás del Espíritu Santo.

Por el mes de Agosto, el día de nuestra Señora, martyrizaron al bienaventurado Fray Juan de Santa Marta, que estuvo preso, lo que Vmd. sabe, más de tres años; si el negocio va a la larga, no será mucho que para el año que viene haya alguna docena de mártyres, sólo religiosos. Este año de mil seiscientos y diez y ocho martyrizaron en Nagasaki doce, que quemaron vivos, por haber tenido padres en sus casas, y están presos otros muchos por lo mismo. Domingo Jorge es uno de ellos, que era el casero del Padre Carlos Espindolo, cuando le prendieron. Yo no estuve dos dedos de ser preso; por dos veces estuve ya cercado de la gente de Gonrucu; mas nuestro Señor me quiso librar por entonces, no sé hasta cuando. A mi casero Thomé prendieron y le derribaron su casa por el suelo. En Miaco han preso a treinta y un cristianos, y en Cocura martyrizaron a veinte y cinco. Al fin el negocio se va poniendo bueno y de suerte, que hará mucho el religioso que viviere dos o tres años en Japón, si no es que nuestro Señor ataje los pasos de este buen hombre de Emperador.

Sólo el buen Masumune deja hacer cristianos en su reino y sufre Padres, y al hermano Fray Francisco Gálvez, que subió allá por el mes de Septiembre, le recibió bien y le dejó hacer iglesia en una casa de un criado suyo. Él, como es poderoso, no teme al Emperador, que ya le ha reprehendido sobre ello, y respondió que él no era sacerdote para saber cosas de salvación y que dejaba ir cada uno por donde quería en cosas de tanta importancia.

Yo pensaba enviar a V. md. la relación de todos los mártires, así religiosos, como japones; mas los bungios, como no me hallaron en casa, me cogieron todo el hato, y así se perdió.

Al señor Miguel López de Harencho y a su hermano, mis saludos, y que tenga ésta por suya; que, por andar tan escondido y desacomodado, no tengo comodidad de escribirles en particular.

Guarde nuestro Señor a V. md.

De Nagasaki, veinte y seis de Marzo de mil seiscientos y diez y nueve años.

Va con ésta una reliquia del santo mártyr Fray Pedro de la Asunción, que bien conoció V. md. El capitán Domingo Ortiz de Chagoyam se la entregará.

Fray Ricardo de Santa Ana.

[Cf. Archivo-Ibero-Americano 15 (1921) 63-66]

Franciscanos.org

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