EL LOBO Y EL PASTOR

EL LOBO Y EL PASTOR

Había una vez un pastor que cuidaba muy bien a sus ovejas. Su rebaño estaba muy feliz con un líder que las guiaba por pastos seguros y, sobretodo, que las cuidaba de los temibles lobos. Éstos lobos conocían a aquel pastor y se alejaban, porque creían que era mejor dejar a ese rebaño; porque era inútil hacer algo. Las ovejas conocían a su pastor y estaban bien advertidas sobre cualquier peligro, especialmente de lobos malvados.

Un día, de esos en los que sale el sol con ganas de cambiar la vida, asomó un lobo. Las ovejas gritaron, tomaron las medidas y avisaron inmediatamente al pastor, y éste se enfureció conrtra el lobo, tanto que lo hizo correr. Pero el lobo regresó y se quedaba cerca sin hacer nada. Solo paseaba y más bien advertía de los peligros que podría sufrir el rebaño.

Al principio, el pastor estaba preocupado por este animal canino salvaje, ya que en cualquier momento podría hacer daño a sus ovejas. Pero el lobo era muy pacífico. Pasaba junto al rebaño como si nada, más bien inspiraba confianza a las ovejas y pastaban con más tranquilidad. Entonces el pastor, se tranquilizó y empezó a confiar. El lobo incluso se acercaba al pastor y se acostaba junto a él, como si fuera un lindo gatito. Realmente el lobo, se convirtió en un apoyo para el cuidado del rebaño, y el pastor estaba muy contento con aquel amable y útil animal.

Así pasó el tiempo y un día, el pastor tuvo la necesidad de ir al pueblo a comprar algunas cosas muy necesarias para el rebaño y para él mismo, Pero no quería llevar a todo el rebaño, salía muy costoso y la verdad, se volvía un estorbo. Pero había una solución muy cómoda y simple; el pastor vio en el lobo al aliado ideal para cuidar del rebaño.

Así, el pastor se fue para el pueblo y regresó lo más pronto posible, porque hasta en su nueva desidia, aún desconfiaba algo del lobo, y cuando llegó al rebaño lo encontró muy bien cuidado. Le pareció interesante que ahora, algunas ovejas también hacían guardia para proteger al rebaño. Era evidente que el lobo las instruyó para poder cubrir más espacio y estar más seguros. Al pastor le pareció fantástco, ¡Las propias ovejas podrían cuidarse y además solas! Un lujo de rebaño con ovejas muy instruidas. De esa manera, el pastor tuvo menos trabajo, el lobo se encargaba de casi todo, y las propias ovejas hacían su trabajo.

El lobo un día trajo a uno de sus amigos. Le instruyó sobre como cuidar el rebaño. De la mejor forma de conocer a las ovejas, de darles buenos servicios. De tratarlas como a ovejas sin pastor. Al pastor le fascinó la idea y autorizó que el nuevo lobo también dirigiera las operaciones del rebaño. El rebaño empezó a crecer como nunca. Ovejas saludables y con instrucción.

El pastor se sentó al atardecer y sonrió para sí mismo y se dio por satisfecho por su gran acierto al dejar entrar a los lobos a cuidar su rebaño

Al día siguiente, nuevamente el pastor tuvo que viajar al pueblo. Así lo hizo y todo el rebaño quedó a cargo de los lobos, que ahora no eran solo dos, sino trece. Muy eficientes y muy buenos administradores.

A las tres semanas regresó el pastor y su sorpresa fue muy grande. Encontró todo un sistema de refugios para las ovejas. Era impresionante como los lobos lo habían logrado. Las ovejas se criaban mucho mejor y vivían mucho más cómodas. Lo implementado por los lobos realmente fue un cambio de época. Ahora las ovejas podían hacer casi todo solas y los lobos solo las guiaban tal y cual ellos querían el trabajo. Las ovejas empezaron a autotrasquilarse y se lo daban todo a los lobos; éstos llevaban a otro grupo de ovejas e hilaban y hacían telas. Todo el producto lo vendían a los mercaderes del pueblo. Las ganancias las pasaban al pastor y este las administraba y así se cumplía todo el ciclo.

Claro, las ovejas ya no podían pastar libremente, tenían que producir lana. Las ovejas viejas tenían que ser aisladas, y la verdad nadie sabía adonde se las llevaban; simplemente desparecían, pero todo estaba bien, ya que los lobos decían que estaban viejas y debían dejar de sufrir en este feo mundo que solo sirve para producir.

Así, las ovejas producían abundante lana, y ademas la procesaban. Cuando estaban viejas eran llevadas a un lugar en el que no había sufrimiento. Todo estaba muy bien. Los lobos se lo contaron todo al pastor y este con mucho dinero y comodidades se quedó tranquilo mirando los hermosos atardeceres. Alguna oveja le dijo que los lobos no eran buenos, pero el pastor no le hizo caso. ¿Cómo no va a estar bien todo si me dan tanto dinero? Lo que pasa es que ustedes no ven a los más pobres, decía.

En uno de esos hermosos atardeceres el pastor cerró sus ojos, sus paisajes y sus ovejas de pronto desaparecieron y su camino fue de otro mundo. El pastor falleció.

Entonces los lobos hicieron una gran ceremonia en los funerales. Despidieron al gran fundador del Rebaño y le dieron la más hermosa despedida. Pero ahora, había que nombrar un nuevo pastor…

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