Del Decreto sobre la declaración del martirio de los BEATOS PASCUAL FORTUÑO, PLÁCIDO GARCÍA,ALFREDO PELLICER Y SALVADOR MOLLAR

BEATOS PASCUAL FORTUÑO, PLÁCIDO GARCÍA,
ALFREDO PELLICER Y SALVADOR MOLLAR
Del Decreto sobre la declaración de su martirio
[Estos Mártires Valencianos fueron asesinados en fechas diferentes
de 1936; su memoria conjunta se celebra el 20 de noviembre]

La esperanza de estar donde poder contemplar abiertamente el rostro de Cristo y sentarse a la mesa de la bienaventurada inmortalidad ilumina el camino de cuantos creen en el Evangelio y, ceñida la cintura y teniendo en las manos lámparas encendidas, esperan la vuelta del Señor glorioso (cf. Lc 12,35-36).

La esperanza de los bienes futuros es especialmente viva y fuerte en los mártires, que, confiados en la promesa de Cristo: «El que persevere hasta el fin, se salvará» (Mt 10,22), no se abaten por las persecuciones y los tormentos, sino que corren hacia la meta, para testimoniar la fidelidad de su amor a Dios y conseguir el premio de la vida eterna.

Así actuaron muchos cristianos durante la terrible persecución religiosa que ensangrentó España los años 1936-1939. Entre los que inmolaron su vida al Señor deben contarse cuatro religiosos de la Orden de Hermanos Menores, que recorriendo hasta el fin el camino de la cruz, y, sostenidos por el Espíritu Santo, siguieron el ejemplo de Berardo, Pedro, Adyuto, Acursio y Otón, los protomártires franciscanos asesinados en Marruecos en 1220.

Los cuatro testigos de la fe, Pascual, Plácido, Alfredo y Salvador, sufrieron el martirio el año 1936, en días y lugares distintos. Los cuatro se distinguieron por su amor seráfico, por su preparación para el martirio y por su perseverancia en la fe; y murieron perdonando a sus verdugos.

Pascual desarrolló principalmente su vocación franciscana en la educación de la juventud y en la dirección de almas; enamorado de Jesús Eucaristía y de la santísima Virgen María. Fue asesinado el 8 de septiembre, a los 50 años de edad. Plácido era lector general de derecho y de moral; se dedicó preferentemente a la formación de los jóvenes de la Orden; se distinguió por la mesura de ánimo, el estudio, el silencio y la oración. Fue asesinado el 16 de agosto, a los 41 años. Alfredo, estudiante del primer curso de teología, se mostró siempre alegre, humilde y piadoso, dando pruebas de fidelidad a su vocación. Fue asesinado el 4 de octubre, cuando contaba 22 años de edad. Salvador, dotado de buen carácter, cultivó la humildad, el espíritu de sacrificio y el servicio a los hermanos; singularmente devoto de la Virgen María. Fue asesinado el 27 de octubre, cuanto tenía 40 años.

Los cuatro gozaron siempre de fama de santidad y de martirio. Los beatificó el papa Juan Pablo II el 11 de marzo de 2001.

Oración. Señor y Padre nuestro, que enriqueciste la vida de tus siervos Pascual, Plácido, Alfredo y Salvador con la gracia del bautismo, y les concediste fidelidad y fortaleza para derramar su sangre por el Evangelio; te pedimos que su ejemplo nos estimule a mantenemos firmes en la fe y en la entrega a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo…

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