Ángeles con nombres

Ángeles con nombres

Los ángelesde los que se conocen sus nombres son muy pocos. «Miguel», por ejemplo, es «el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo (Israel)» (Daniel 12:1).

Sin duda, entre las apariciones angelicales más significativas se encuentran las del ángel cuyo nombre es «Gabriel». Fue enviado dos veces al profeta Daniel. En la segunda ocasión, Daniel estaba en oración y Gabriel procedió a profetizar la fecha de la primera venida del Mesías, Jesucristo (Daniel 9:21-27). Había, por tanto, gran expectación entre los judíos en el momento en que Jesucristo estaba a punto de nacer. Y esto se acentuó con la nueva aparición personal de Gabriel, primero a Zacarías, el sacerdote mientras estaba de servicio en el templo, y luego a María, que estaba desposada con José.

A Zacarías, el ángel le anunció: «Yo soy Gabriel, que estoy en la presencia de Dios y soy enviado para hablar contigo» (Lucas 1:19). Notamos que los ángeles pueden estar en la gloriosa presencia del Señor, mientras que los hombres no. Y los ángeles son enviados para hacer lo que Dios manda. Su misión con Zacarías fue para anunciar el nacimiento milagroso de Juan el Bautista.

Seis meses después, Gabriel se le apareció a María, quien estaba en línea directa del Rey David. Su oración, dijo el ángel, había encontrado el favor de Dios, y ella será la madre del Mesías esperado. Gabriel le dijo que ella concebirá por el poder del Espíritu Santo y su hijo será Jesús, el Salvador, y él será el Hijo de Dios y ocupará el trono real de David (Lucas 1:26-33). Fue un encuentro extraordinario porque María aún no estaba casada. ¡Pero para Dios nada es imposible! José, su futuro esposo, también recibió consejos mediante mensajes angelicales.

Cuando Jesús vino a nacer en Belén, el nacimiento fue la señal de un glorioso testimonio de la aprobación divina, visto por los pastores: «Un ángel del Señor (¿será Gabriel?) se les apareció, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos, y se llenaron de temor … Y de repente apareció junto al ángel una multitud de las huestes celestiales que alababan a Dios y decían: ‘Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes él se agrada‘!» (Lucas 2:9-14)

Tomado de catholic.org

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