Santa María del Olival

SANTA MARÍA DEL OLIVAL, TOMAR –

Tomar, una ciudad mágica de Portugal; se le considera la segunda provincia templaria en el mundo. Una magia, que trasciende a la palabra según se entiende en la actualidad, y supera cualquier concepto que la modernidad quiera darle. Un centro de irradiación de luz, mística, espiritual y esotérica. En esta ciudad está el templo de Santa María del Olival, construida por su fundador Dom Gualdim Pais.

Dom Gualdim Pais (1118-13 de octubre de 1195), un cruzado portugués, Caballero Templario al servicio de Afonso Henriques de Portugal. Fue el fundador de la ciudad de Tomar.

La arquitectura del Templo muestra la transición entre los estilos románico y gótico. Las capillas laterales y la galería sur son de estilo renacentista y datan del siglo XVI. La tumba de Gualdim Pais (en la segunda capilla lateral), la figura de Nossa Senhora (de Diogo Pires-o-Velho), la tumba renacentista del primer obispo de Funchal (en la capilla mayor a la izquierda) y la capilla de Simão Preto con azulejos del siglo XVII son dignos de interés.

Ahí, en el rosetón sobre el pórtico del altar mayor, está inscrita la estrella de cinco puntas, y a su vez el roseton de la entrada principal está sobre una rosa con los pétalos abiertos. Esto es de importancia, por la clara relación entre la rosa y la cruz. Esto lo entenderán los investigadores esotéricos de la cuestión. Sin embargo, es algo muy sencillo y que no está tan oculto, como algunos creen, ni tampoco es maligno, lo contrario, es una simbología sobre el hombre y el universo, el microcosmos y el macrocosmos.

La estrella de cinco puntas representa el microcosmos (hombre), es decir, el quinto principio, humano – mente superior o parte espiritual. Representa lo que Fernando Pessoa llamó al quinto imperio, porque el quinto elemento es el que emerge de la cuadratura. Si tenemos un cuadrado y trazamos dos diagonales, su punto de intersección es el quinto elemento y, si le damos profundidad al elevar ese punto central, obtendremos una pirámide de base cuadrada y cuatro lados triangulares que como resultado da el número siete, símbolo de la realización humana completa.

La meta del humano de ser la obtención del quinto elemento, porque el cuarto ya lo conocemos: los cuatro ángulos del espacio, los cuatro puntos cardinales, el «cuaternario». El «cuadrado» de por sí ve las cosas de forma cuadrada. Necesitamos una dimensión metafísica, espiritual. Ahí es donde entra el quinto elemento (dimensión de profundidad), que en otros tiempos era conocido como éter, y que no es más que el elemento espiritual.

Adviento Africa Alquimia Angeles Arte Aviones Católica Chicago ciencia Conspiracion cuaresma Ecuador educación Enigmas fantasmas Gatos Historia Illinois leyendas Maria Meditación misterio mitología mito mitos Musica Navidad Opinion Paranormal Pascua Personajes pintura Poema Poesía psicología Religion SaintCharles Salmos Salud Santoral Santos Segunda Guerra Teología Top10 USA Virgen María

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s